El Asunto

Hay más de mil millones de imágenes que se capturan, se suben al Internet y se reparten electrónicamente cada día. Como varios casos de alto perfil han documentado en los años recientes, algunas de estas imágenes provocan consideraciones serias de seguridad y privacidad, y consideraciones legales que surgen de la intersección del abuso y de la agresión, del consentimiento y de la privacidad. Además, la edad digital en la que vivimos no sólo permite la distribución rápida y que se compartan rápidamente estas imágenes sino que crea un registro irreversible y permanente de nuestras acciones.

Las imágenes de individuos, capturadas con o sin consentimiento, son distribuidas en línea como táctica del abuso por autores/as con la intención de acosar, suplantar la identidad, humillar y causar daño. Muchas de estas imágenes son sexualmente explícitas y frecuentemente se publican y se comparten en línea con información identificable del individuo, como su nombre y apellido, dirección, número de teléfono y lugar de empleo o escuela. La inclusión de información identificable presenta un peligro significativo de más abuso, acecho y acoso. Hay víctimas que han sido contactadas por desconocidos/as que les piden favores sexuales después de que su foto o sus videos e información personal han sido publicados en línea.

Las imágenes les pueden ser enviadas directamente a amigos/as, familia y a otros/as en la comunidad que conocen a la víctima, publicadas en línea en las redes sociales populares o subidas a sitios web de pornografía y/o de venganza. Estos sitios web sacan provecho de estas imágenes a través de anuncios y tarifas para los/las usuarios/as; en un sitio 30 millones de páginas fueron vistas y se ganaron $13,000 en un mes antes que se cerró. En algunos casos, se les chantajean a las víctimas para que les envíen más imágenes sexualmente explícitas o que se reúnan con el/la chantajista personalmente al amenazarles con repartir las imágenes en línea y enviarles a los/las amigos/as, parientes y colegas de la víctima. 

Los Términos

Esta táctica de abuso o acoso en la que se comparten imágenes explícitas con la intención de hacer daño frecuentemente se llama "pornografía de venganza". También puede caer bajo términos más amplios, como el "acoso cibernético" o "avergonzar sexualmente" a alguien y hay intersecciones con otros asuntos como el "sexting", el cual es el acto de enviar mensajes o imágenes sexualmente explícitos. Otros términos utilizados para explicar esta forma de abuso incluyen: sexplotación o sextorsión, donde alguien le chantajea a otra persona al amenazarle con revelar imágenes explícitas; y e-venganza, que se refiere a la distribución electrónica.

El Impacto en los/las Sobrevivientes

El efecto de este abuso puede ser devastador, afectando a cada parte de la vida y del futuro de la víctima. Muchas víctimas son re-victimizadas en su escuela, lugar de trabajo o comunidad y algunas han intentado suicidarse o se han suicidado como resultado. Desafortunadamente, hay muchos incidentes de echarle la culpa a las víctimas en algunos de estos casos, lo cual sugiere que la víctima tiene la culpa por compartir las imágenes originalmente. Incluso si se obtuvo las imágenes sin el consentimiento o el permiso (grabar a alguien en secreto o grabar una agresión sexual), frecuentemente se cuestionan las acciones de la víctima.

Aunque educarle a la gente sobre las consecuencias posibles de compartir imágenes explícitas es importante, la mayoría del peligro y daño viene de la publicación o distribución más tarde de estas imágenes sin consentimiento y con la intención de dañar, avergonzar o abusar a la víctima. La educación también debe incluir la ética digital, para que si alguien le confía en otra persona información privada, esa persona no debe repartir esa imagen para "vengarse" de o avergonzarle a esa persona.

Recursos Legales:

En muchas áreas del país, la distribución de imágenes sin consentimiento sólo puede ser un acto criminal si el contenido sexualmente explícito es de un/a menor o de actividad obviamente criminal, como una agresión sexual. En casos donde la víctima no es menor o cuando las imágenes fueron capturadas originalmente con el consentimiento de la víctima, las leyes frecuentemente no protegen tanto como cuando esas imágenes son publicadas por otra persona con la intención de hacer daño. Sin leyes adecuadas para abordar este tipo de abuso intencional y violación de privacidad, a muchos/as sobrevivientes les faltan recursos. Afortunadamente, el paisaje está cambiando lentamente.

En la actualidad, Nueva Jersey, Alaska y California han aprobado legislación que específicamente aborda la distribución de imágenes explícitas sin el consentimiento del individuo, y 13 otros estados están considerando legislación similar. Estas leyes nuevas criminalizan la conducta abusiva, no importa la edad de la víctima ni el contexto en el que las imágenes fueron capturadas originalmente.

Además, se puede utilizar muchas leyes existentes para hacer responsable a el/la abusador/a. Algunas de las leyes que se pueden utilizar y han sido utilizadas, dependiendo de los detalles del caso, incluyen las de acoso, acecho, vigilancia ilegal, acceso ilegal a la información electrónica, grabación no autorizada, suplantación de identidad, robo de identidad y violaciones de privacidad o confidencialidad. También se puede abordar el asunto de la distribución de imágenes en las órdenes de restricción.

¿Qué Pueden Hacer Sobrevivientes?

  • Documentar cualquier contenido encontrado en línea al realizar capturas de la pantalla para guardar todas las imágenes e información publicada. También, documente el URL de los sitios. Guarde un registro de cualquier contacto acosador o no deseado con usted o alguien a quien conoce. Asegúrese de guardar todos los emails o mensajes originales.
  • Crear Contenido Diferente en Línea. Aunque una reacción natural podría ser evitar los espacios en línea, estar en línea y crear contenido nuevo puede enterrar gradualmente la información que no quiere que aparezca inmediatamente en un buscador.
  • Quitar Contenido.
    • Si el contenido viola los términos de servicio del sitio anfitrión entonces es posible que el anfitrión lo quite si hay una denuncia. Por ejemplo, muchos sitios populares de las redes sociales y otros espacios en línea no permiten la desnudez ni contenido que acosa a otra persona. Busque opciones para denunciar el contenido y/o a los/las usuarios/as.  
    • Hay algunos servicios disponibles para ayudarle a quitar y enterrar información sobre usted en línea. Sus tarifas varían y algunos ofrecen descuentos para víctimas de abuso. Tres de estos son Abine.com, DMCADefender.com y SafeShepard.com.
  • Establecer Alertas. Establecer una Alerta de Google para su nombre le puede proporcionar una notificación si alguien sube al internet información con su nombre.
  • Obtener Ayuda y Saber sus Derechos. Los/las intercesores/as, abogados/as y la policía en su estado le pueden ayudar a entender cuáles son sus opciones. Pídales si hay leyes en su estado que abordan esto específicamente o qué leyes podrían aplicar. Si usted sacó las fotos originales, es posible que tenga opciones adicionales porque usted tiene el copyright y/o es dueño/a de la imagen.
  • Aprender. Los siguientes sitios web proporcionan mucha información sobre este asunto junto con listas de abogados/as e intercesores/as que posiblemente puedan ayudarle.