Los niños y jóvenes varones reciben constantemente mensajes sobre cómo deben comportarse, verse o interactuar, tanto en la vida real como en internet. Estas expectativas provienen de los amigos, la sociedad, los espacios digitales, los videojuegos, las películas y las ideas culturales arraigadas sobre la masculinidad. Las redes sociales empeoran esta situación al aumentar la exposición, las comparaciones y las críticas entre compañeros.  Como resultado, a muchos jóvenes les cuesta tomar decisiones acordes con sus valores, les resulta difícil poner límites y pueden sentirse estresados o incapaces de pedir ayuda. Ten en cuenta los siguientes consejos para reconocer la presión, responder con seguridad y buscar apoyo cuando lo necesites.

Entiende de dónde viene la presión

Antes de poder rechazar los mensajes sociales dañinos, es necesario reconocer de dónde provienen, ya sea de la familia, de los compañeros, de los medios de comunicación o de entornos como los videojuegos, la música y las redes sociales. Para resistir esta presión, es importante alzar la voz contra los estereotipos dañinos y ser fiel a uno mismo; recuerda que no tienes que cumplir con las expectativas de la sociedad sobre la masculinidad.

Conoce las formas más comunes de ejercer presión en las relaciones.

En el mundo digital, una de las formas de presión más comunes es enviar fotos no deseadas u obligar a alguien a compartir imágenes íntimas o sexuales, lo cual constituye una forma de violencia sexual. Usar la presión, la manipulación, las amenazas o el silencio para controlar a alguien es una forma de abuso en una relación de pareja.

Las relaciones sanas no se basan en la presión. Por eso, es muy importante respetar los límites y jamás compartir fotos privadas que alguien te haya confiado. Evita presionar a los demás, incluso si es una broma o por venganza. Si alguien está siendo amenazado o chantajeado con fotos, debe buscar ayuda de inmediato con un adulto de confianza, un intercesor o usando los recursos del plantel o de la universidad.

Hay apoyo disponible y no tienes que enfrentar la presión por tu cuenta

Cuando los jóvenes y niños varones sufren abuso en la relación de pareja, violencia sexual o presión para comportarse de cierta manera, pueden sentir que no tienen a quién acudir. Esto puede llevarlos a aislarse, sufrir depresión y ansiedad, comportarse de manera inusual, rechazar el apoyo de los demás y culparse a sí mismos por las acciones de otras personas.

Para salir adelante, es importante identificar redes de apoyo, como amigos de confianza, grupos, organizaciones locales y adultos que te apoyen. También es importante recordar que el daño que sufriste no es tu culpa y no te hace “menos hombre”, ya que el abuso puede ocurrirle a cualquiera. Cuidar de tu bienestar también es de gran ayuda: toma descansos de la tecnología, escribe en un diario, descansa, realiza actividades que disfrutes y habla con alguien sobre tus sentimientos.